Estaba equivocada (y apuesto a que tú también)

Para mí, uno de los grandes placeres del escepticismo es descubrir que me equivoqué en algo. Más que sentirme culpable por mi error, me siento orgullosa por haber aprendido algo y tener una mejor comprensión de la realidad. Cuando los escépticos encuentran una afirmación cuestionable, hacen algo para chequear los hechos. Pero ¿qué pasa si no se dan cuenta de que la afirmación es cuestionable? Si están seguros de que saben la verdad, probablemente no se molestarán en chequear los hechos.

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El fallecido Hans Rosling se pasó la vida rastreando hechos que nadie cuestionaba. Desarrolló un test multiple-choice que suministró a diversos grupos de todo el mundo. Hacia donde miraba, encontró que la mayoría de la gente estaba equivocada sobre la mayoría de las cosas de las que trataba el test. Sus hallazgos se encuentran en el libro Factfulness: Ten Reasons We’re Wrong about the World—and Why Things Are Better Than You Think.

Bill Gates dijo que era uno de los libros más importantes que había leído, y concuerdo con él en que es una guía indispensable para pensar claramente sobre el mundo. En todos los países, la mayoría de la gente cree que estamos empeorando. Pero este libro muestra que el mundo está mejorando, y el optimismo está justificado; provee reglas generales sobre cómo pensamos acerca de lo que oímos. Una de las lecciones es no confiar en el promedio. Todos sabemos respecto del promedio es que los varones son mejores que las mujeres en lo que se refiere a las matemáticas. La realidad es que “en promedio”, algunas chicas igualan a los chicos en todos los niveles de habilidad, así que la confiabilidad en la performance igualan a los varones en cualquier nivel de habilidad, de modo que la confianza en su desempeño promedio sería totalmente errónea y podría resultar en una terrible confusión en cuanto a políticas que limitaran las chances de las mujeres.

Conocí muchas familias católicas, y siempre asumí que la Iglesia Católica estaba contribuyendo a la sobrepoblación debido a sus prohibiciones sobre el control de la natalidad y el aborto. Me sorprendió enterarme de que no había gran diferencia entre las tasas de nacimiento de las mayores religiones. Y el uso de los anticonceptivos en los países con mayoría católica es del 60 por ciento, comparado con el 58 por ciento en el resto del mundo.

Siempre supuse que la política de China sobre tener un solo hijo era responsable por su declinación en la tasa de nacimientos. En realidad había una enorme caída -de seis a tres bebés por mujer- en los diez años precedentes a la política de tener un solo hijo, y el número de bebés nunca bajó de 1,5 durante los treinta y seis años en que se mantuvo dicha política. La tasa bajó más en otros países que no habían adoptado la política de tener un solo hijo; en Hong Kong, bajó a menos de un niño por mujer.

Rosling dice que ya no tiene sentido dividir el mundo entre países “desarrollados” y “no desarrollados”. Hay gente, en cada país, que cae dentro de cuatro niveles de ingresos, y en todas partes hay gente que ha subido de niveles bajos a niveles más altos. Necesitamos apreciar la propagación y el hecho de que por cada persona del nivel más bajo de ingresos (el 1), hay una persona en el nivel más alto (el 4) y cinco en los niveles intermedios (2 y 3), donde se cubren las necesidades básicas.

Algunos hechos van a sorprender a la mayoría de la gente:

En los últimos veinte años, la proporción de la población mundial extremadamente pobre ha descendido del 29 al 9 por ciento. (En los Estados Unidos, el 95 por ciento de la gente elige respuestas tales como que ha aumentado “el doble” o ha “permanecido igual”. Incluso en los dos países con el mayor porcentaje de respuestas correctas, Suecia y Noruega, ¡el 75 por ciento se equivoca! Con este nivel de confusión, ¿cómo podemos esperar desarrollar programas contra la pobreza?)

  • En todo el mundo, la expectativa de vida actualmente es por lo menos de 70 años, con estimaciones que llegan a 72,48.
  • La mayoría de la gente no vive en países pobres sino en países de ingresos medios.
  • Incluso en países con bajos ingresos, el 60 por ciento de la niñas terminan la escuela primaria.
  • ¿Cree usted que el número de jóvenes está aumentando? Para 2100 las Naciones Unidas predicen que habrá dos mil millones de niños, el mismo número que hay hoy.
  • En los últimos cien años, el número de muertes por desastres naturales descendió a menos de la mitad.
  • El ochenta por ciento de los niños de un año de edad, en todo el mundo, han sido vacunados.
  • En todo el mundo, los hombres de treinta años han pasado en promedio diez años en la escuela, y las mujeres de la misma edad, nueve años (no mucho menos).
  • El crimen está descendiendo.
  • El número de nacimientos por cada mujer, ha bajado en todo el mundo, de cinco en 1965, a 2,5 hoy, y sigue bajando. En los Estados Unidos, está en 1,9; en Irán en 1,6. En general, cuanto mayor es el ingreso económico, es menor el tamaño de la familia.
  • En 1972, las mujeres de Bangladesh tenían siete hijos y la expectativa de vida era de cincuenta y dos: hoy tienen dos hijos y un recién nacido puede llegar a los setenta y tres.
  • Hoy, en Egipto, la mortalidad infantil es menor que lo que era en Francia o en el Reino Unido en 1960.

¿Alguno de estos hechos le sorprende? James Randi bromea diciendo que obtener un diploma de doctorado hace que el que lo recibe sea incapaz de decir “Estaba equivocado” o “No sé”. No hay nada de qué avergonzarse admitiéndolo. De hecho, lo vergonzoso es no admitirlo. Un buen escéptico se siente feliz por admitirlo y puede tener un sentimiento de éxito y alegría más que de vergüenza o lamento.

Les insto a conseguir una copia de este libro. No hay necesidad de gastar dinero: una biblioteca, cerca de donde usted vive, lo tiene. Le ruego que lo lea y a adoptar sus diez reglas de oro para pensar más claramente sobre el mundo. Párese frente a un espejo y practique diciendo diez veces “estaba equivocado”; no pasa nada, y seguramente no lo hará sentirse un estúpido. ¡Realmente!


Traducido por Alejandro Borgo. Según lo visto en Skeptical Inquirer.

Dr. Hall is a contributing editor to both Skeptic magazine and the Skeptical Inquirer. She is a weekly contributor to the Science-Based Medicine blog and is one of its editors. She has also contributed to Quackwatch and to a number of other respected journals and publications. She is the author of Women Aren’t Supposed to Fly: The Memoirs of a Female Flight Surgeon and co-author of the textbook, Consumer Health: A Guide to Intelligent Decisions.